domingo, 20 de septiembre de 2015

¿Un pleito de borrachos por una botella vacía?


¿Un pleito de borrachos por una botella vacía?

            El lunes 21 de septiembre habrá una reunión entre el presidente Juan Manuel Santos de Colombia y el gobernante de Venezuela Nicolás Maduro. Esta reunión, considerada un triunfo personal por Rafael Correa, presidente de Ecuador de quien fue la idea, no será sino (ojalá me equivoque) “un pleito de borrachos por una botella vacía”.

Para quienes llegaron tarde: todo comenzó cuando el pasado 19 de agosto, tras un supuesto ataque del paramilitarismo colombiano en el que resultaron heridos tres efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Venezuela ordenó el cierre de la frontera en el estado Táchira, medida que posteriormente extendió de manera indefinida a otras entidades limítrofes como Zulia y Apure. El cierre de la frontera y el estado de excepción, suponía la suspensión de ciertas garantías; suspensión que afectaba directamente las elecciones del 6 de diciembre de 2015, ya que impedía, entre otras cosas, propaganda electoral, inscripción de candidatos para la nueva Asamblea, etc.
            El pretexto para esa medida por parte de Maduro, fue la necesidad de “luchar  contra de flagelo de la violencia y el contrabando de extracción, que afecta a la población en la zona, así como acciones para erradicar el ataque económico que se perpetra contra el bolívar en las casas de cambio que operan en el lado colombiano”. Maduro pues, responsabiliza a Colombia de la grave situación de Venezuela y la que se vive en estas zonas limítrofes, y ha asegurado que mantendrá las medidas hasta que se consiga una "frontera de paz".
            Pero hay dos cosas que hay que tener presente: a) en el decreto del 15 de septiembre de 2015, Maduro incluyó municipios del estado Zulia no fronterizos (como p.ej. el municipio La Cañada de Urdaneta, que no limita con Colombia, sino que forma parte de la periferia de Maracaibo, de decisiva importancia electoral); b) el estado de excepción de esos municipios fue de manera indefinida.
Ese cierre indefinido y la inclusión de municipios que no lindaban con Colombia  quiere decir, 1º) que no se contemplaba en un futuro inmediato el remedio para la anómala situación planteada, ni siquiera con diálogo con el presidente de Colombia pues, aunque posteriormente Maduro dijo estar dispuesto a un “diálogo”, por supuesto según sus condiciones, eso no se mencionó al principio. 2º) que, al no tener elecciones esos municipios, se eliminaban a priori, posibles miembros a la AN desafectos u opuestos abiertamente a Maduro. Añádase a esto, que muchos de los colombianos que vivían en la zona, habían sido cedulados e inscritos en el Registro Electoral para que votaran en anterior(es) elección(es) por los candidatos del chavismo. O sea se trataba de una burda trampa electorera.
Pero eso no fue todo, pues enseguida comenzaron por parte del régimen de Maduro, una serie de actos hostiles (sobrevuelo de la frontera, violando el espacio aéreo colombiano, incursiones de  efectivos de la llamada GuardiaNacionalBolivariana (GNB), con “persecución en caliente” de paramilitares, narcotraficantes, contrabandistas, etc.

 Como comentaba yo: “Maduro busca un “casus belli” con Colombia pero sin que llegara a “belli”: para eso contaba con la sensatez del gobierno colombiano; con la convicción además, de que más perdía Colombia que Venezuela con una postura dura.

Como consecuencia de tal arbitrariedad, más de 21.000 colombianos (hombres, mujeres,niños,ancianos…) fueron expulsados violentamente, robadas y/o destruidas sus casas y negocios, separadas familias enteras, impedido el paso de niños que estudiaban en Colombia pero vivían en Venezuela (y  viceversa) ; lo anterior, está avalado y confirmado en un informe oficial de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. Nunca en toda la historia de nuestros países, ni siquiera en los días de las guerras de independencia, se había llegado a esos extremos inhumanos y salvajes, violadores de todos los Derechos Humanos y exactamente iguales, en cuanto a maltrato físico y psicológicas, a lo que están padeciendo, y que diariamente vemos en los medios de Comunicación Social,  numerosos grupos humanos de países de Asia, Oriente Medio y norte de África, en su huida de esas salvajes y despiadadas guerras.
¿Y es ahora, después de semanas de injusticia,dolor y sufrimiento de los miles de colombianos (y venezolanos casad@s con colombian@s), cuándo Maduro accede a “dialogar” con Santos?  Si porque acogotad por la presión social y económica en Venezuela, pero sobre todo por la presión mundial contra su gobierno; además de que, en medio de todo esto, le dicta a Leopoldo López, el preso político más representativo del régimen, una condena de más de 13 años de cárcel por unos delitos que nunca existieron y por lo tanto no pudieron ser demostrados. La reacción mundial fue inmediata y unánime contra el régimen. Fue de tal magnitud el rechazo, que sus mismos partidarios y beneficiarios de la época de las vacas gordas, no aprobaron  tan gran injusticia  y prudentemente se abstuvieron de aprobar.
Maduro está pues en una situación altamente incómoda, por:  a) la escasez de todo (que él espera suavizar con los últimos millones de dólares que consiguió mendigando vergonzosamente en Asia); b) la inseguridad (que él espera rebajar con otro de sus planes contra la inseguridad, entre los cuales el más notorio es el allanamiento de viviendas, y asesinato de algunos pranes de “colectivos”,antes cómplices pero ahora socios incómodos)…   Pero él piensa salir bien de todo esto tratando de obtener, después de pequeñas concesiones a Santos, la suficiente imparcialidad de parte de él para que permanezca más o menos la situación fronteriza actual, y así evitar que se malogre la trampa montada en esos municipios para las elecciones de diciembre. ¿Conseguirá Maduro una “paz interna” y una "frontera de paz"? Ni lo uno ni lo otro.

¿Y cómo está el presidente Juan Manuel Santos?  
 El presidente Santos, por su parte, ha reclamado el respeto a los derechos humanos de sus compatriotas expulsados, y ha lanzado una batería de medidas económicas que buscan aliviar la economía de las regiones fronterizas de su país, afectadas por el cierre de los pasos fronterizos. Es decir, que hasta ahora la posición de Santos ha sido la que Maduro pensaba que tendría:  a) reclamos (lo de los DD.HH.) muy corteses, diplomáticos y ajustados a Derecho, todo lo contrario de la violencia, agresividad y bravuconería de un patán como Maduro. b) ayuda económica a sus paisanos, y así bajar la presión de los desplazados.
El problema es que ahora Santos está acicateado por la opinión pública colombiana, que siente y piensa que no se le deben permitir esos desmanes a Maduro; añádase a esto las últimas incursiones militares en la frontera; sobre todo, la oscura y enigmática  caída de un avión Sukhoi-30, el jueves 17 de septiembre en la noche, falleciendo sus dos tripulantes.“Honor a nuestros héroes, Paladines del Espacio Aéreo Soberano”, escribió el ministro de la Defensa de Maduro. ¿Huída hacia adelante?
            Pero el gobernado de Miranda, Enrique Capriles , dijo en una reunión popular en Barlovento: “Este accidente genera mucha suspicacia. Probablemente ahora el gobierno va a venir con una nueva novela”, PublicidadAdemás, cuestionó las investigaciones sobre el hecho anunciadas por el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López. “¿Quién cree en las investigaciones del gobierno? ¿Quiénes van investigar eso? ¿Los mismos que investigan los casos de corrupción en el gobierno, los que investigaron la explosión en la Refinería de Amuay? Si es así, todos sabemos en qué quedará esto”,concluyó.

            Hay otras versiones, que incluyen hasta una  trampa mortal a dos testigos incómodos, pilotos que no eran expertos en navegación nocturna, montados en un mal avión, etc. Pero ese no es el caso ahora, sino que es un aditamento incómodo tanto para Maduro, por su intromisión en territorio colombiano, como para el presidente Santos, a quien los colombianos no perdonarían si   pretende escurrir el bulto de las violaciones aéreas al territorio colombiano, por parte de soldados , guardias nacionales y aviones venezolanos.

            Otro problema  es el papel de Venezuela en las conversaciones de paz con la FARC,en La Habana; el mayor desafío del  gobierno del presidente Santos en este su segundo período.

            Para la guerrilla ”la Mesa de Conversaciones de La Habana es para pactar las soluciones a los problemas que han dado origen a la larga confrontación armada existente en nuestro país”. Para el presidente Santos (según la guerrilla): “(el presidente) Santos parte de la idea equivocada de que somos una guerrilla vencida, desmoralizada y a punto de rendirse. Él no entiende nuestras concepciones y métodos de lucha, cree ciegamente en lo que le dicen sus asesores y sus generales. Por eso nos propuso dialogar, con la secreta ilusión de que nosotros aceptaríamos en seguida, para rendirnos ante él y salvar nuestras vidas. Incluso cometió la torpeza de ordenar que mataran a nuestro máximo Comandante Alfonso Cano, pensando que así nos quedaríamos sin cabeza y no sabríamos qué hacer”.

            Para las conversaciones (conclusión de un Acuerdo Genera y posteriores conversaciones en La Habana) ,ayudará la disposición y colaboración de los gobiernos de las repúblicas de Cuba y Venezuela, así como del Reino de Noruega y la República de Chile. Cuba y Noruega actúan como garantes, mientras Venezuela y Chile como acompañantes. Pero el papel de Venezuela fue poco a poco algo más que de acompañante y siempre apoyó a la guerrilla en puntos controversiales que a veces incomodaron al presidente  Santos.

            De modo que el presidente Santos no quiere ganar algo para Colombia a cambio de exponerse al fracaso en las conversaciones, y a la inversa: quiere obtener beneficios en las conversaciones (cosa que en este momento le está haciendo mucha falta ante la decepción de las largas conversaciones en LaHabana), y mejores resultados, pues de no ser así, estaría expuesto a los ataques de Uribe, quien lo ha acompañado hasta ahora en su disputa con Venezuela y lo acicatea para que sea más enérgica su respuesta.

            CONCLUSIÖN. Ya me he extendido demasiado, pero mi conclusión (ojalá me equivoque ) es muy simple: nada positivo saldrá , por ahora de la reunión del lunes 21 de septiembre entre los dos presidentes; lo más probable es que haya una especie de empate, y se salven algunas apariencias, pero tanto Maduro como el presidente Santos seguirán con su agenda secreta: Maduro aprovechando el estado de excepción para tratar de ganar, fraudulentamente por supuesto, sus elecciones…y el presidente Santos tratando de complacer en cierto sentido a los colombianos, con aparentes, pero ineficaces manifestaciones de fuerza, y ver cómo no se le empantanan más las conversaciones con las FARC, que por cierto están disfrutando de este paréntesis de ventaja.  

            Y por si fuera poco, repito lo que siempre he dicho desde hace 12 años: es imposible alguna clase de Diálogo si no se habla el mismo idioma. Y el presidente Santos habla muy bien el castellano, pero la gentuza que gobierna en Venezuela, Maduro al frente, sólo conoce la única lengua que sabe: la de Chávez, entre cuyas característica más importantes está su semántica: todo significa exactamente lo contrario (de la lengua castellana), y por eso siempre convierten sus derrotas en victorias.