jueves, 19 de octubre de 2017

Comunicado de los arzobispos y obispos de Venezuela

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA CON MOTIVO DE LAS
ELECCIONES REGIONALES

1. A los pocos días de las elecciones regionales, los Obispos de Venezuela, reunidos por Estatutos para evaluar y diseñar los programas pastorales de las Comisiones de nuestra Conferencia Episcopal, hacemos llegar un mensaje de cercanía y solidaridad a todo el pueblo venezolano. Con él compartimos cotidianamente alegrías y tristezas, y sufrimos las dramáticas consecuencias que genera la profunda crisis ética, política, social y económica que afecta a todos, pero particularmente a los más pobres. A él, le aseguramos nuestra oración y el compromiso de seguir contribuyendo, desde nuestra misión de pastores del Pueblo de Dios, al bien común de nuestra nación.

2. El primer semestre del año estuvo caracterizado por un amplio y prolongado enfrentamiento político, generado por la pretensión del Ejecutivo Nacional de imponer un modelo socio-político que atenta contra la dignidad de la persona y desconoce la Constitución, y por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, cuestionada y rechazada por la mayoría del pueblo. Ante esa conflictiva realidad la realización de las elecciones de Gobernadores del 15 de Octubre, a pesar de la desconfianza que ellas generaban en algunos sectores, constituía para muchos una luz en el camino y un motivo para la esperanza.

3. Vemos con preocupación que estas elecciones, aunque contaron con la participación de una buena parte del electorado, lejos de contribuir al fortalecimiento de la institucionalidad democrática a través del voto libre, universal e imparcial, han hecho más difícil aún la solución consensuada de los problemas que nos aquejan, han generado nuevas dudas e interrogantes y han abierto la puerta a mayores tensiones y conflictos de cara al futuro de nuestro país.

4. Deploramos que el Consejo Nacional Electoral, haciendo caso omiso de los llamados realizados desde diversas instancias nacionales e internacionales, se haya mostrado una vez más como un árbitro parcializado, al servicio del Partido oficial. Son múltiples las irregularidades cometidas en la implementación del proceso electoral: el impedir que las organizaciones políticas pudieran sustituir los candidatos tal como está previsto en la ley, la migración a última hora de electores hacia otros centros de votación, la falta de una observación internacional plural, los abusos en el voto inducido. Todo esto constituye un obstáculo para el ejercicio del sufragio y genera desconfianza en los procesos electorales.

5. La decisión de crear nuevas autoridades, quitando competencias a los gobernadores electos de aquellos Estados que no favorecieron electoralmente al oficialismo, son un claro desconocimiento y una burla a la voluntad popular en la cual reside la legitimidad de cualquier elección.

6. Es muy lamentable que nuestro sistema electoral, no se ajuste en los actuales momentos a la ley. Es indispensable recuperar la justicia y ética del sistema, para que la ciudadanía pueda expresarse libre y confiadamente. y las futuras convocatorias, supervisadas por instancias internacionales plurales, devuelvan la paz y la tranquilidad a la sociedad venezolana.

7. El cúmulo de irregularidades, el uso de medios y recursos del Estado para hacer propaganda y, en una palabra, el ventajismo oficial no debe llevarnos a la pérdida de la credibilidad y confianza en el poder del voto como vía de solución pacífica y democrática para los cambios urgentes y trascendentales que requiere el país. No se puede prescindir de la vía electoral ¡No nos dejemos robar la esperanza!

8. Hacemos un urgente llamado a las autoridades civiles y militares para que pongan todo su empeño en devolverle al pueblo soberano el ejercicio libre y justo del voto y asegurarle la total trasparencia en el proceso, desde su convocatoria hasta la publicación de sus resultados.

9. Fundados en la enseñanza social de la Iglesia proclamamos una vez más la primacía de la persona y sus derechos universales por encima de las ideologías, sistemas de gobierno e intereses particulares. Convocamos a todas las instancias de la vida social a respetar, defender y promover los derechos civiles y a no desmayar en el reclamo de ellos.

10. Al querido pueblo venezolano que anhela vivir en paz y construir un futuro mejor para sus hijos, lo exhortamos a no dejarse llevar por la irracionalidad o el fanatismo en la controversia política.

11. El pueblo tiene derecho a exigir de la dirigencia política que se ocupe primordialmente de sus necesidades más sentidas, las conozca más de cerca, las experimente y le ofrezca un proyecto de país coherente, fundamentado en la justicia y el bien común sin exclusiones.

12. Elevamos nuestra oración al Dios que alienta nuestra esperanza ante los serios problemas que afectan a nuestra sociedad y que causan angustia y desánimo en muchos corazones. Nos encomendamos a la poderosa intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y le pedimos que vele por nosotros para que vivamos en concordia, libertad y paz.


Caracas, 19 de octubre de 2017
                                                   LOS ARZOBISPOS Y OBISPOS DE VENEZUELA


martes, 17 de octubre de 2017

¿ Cuál "salida"?

¿Cuál “salida”?
            En estos días, se sigue violando de la manera más abierta y desvergonzada la CRBV, a tal punto, que no está “moribunda” (que al menos indicaría una remota posibilidad de recuperación), sino que  está en coma, descerebrada, sin posibilidades de recuperación, aunque,por ahora, se resiste a morir. 
            Dice el refrán que “ a grandes males, grandes remedios”; por lo tanto analistas de la Fundación en la que laboro, han llegado a la conclusión, de que como salida inmediata, es decir antes de diciembre, no veían en el horizonte sino dos posiblidades, a cual más difícil y riesgosa: 1) Intervención extranjera; la cual, a su vez tiene dos posibilidades: a) Una intervención diplomática y económica lo suficientemente fuerte, bien acordada y mejor llevada, que obligue, de una manera o de otra, la salida del régimen. O b) Una intervención militar, riesgosa, injerencista, y que traería un seguro derramamiento de sangre.
            2) La segunda opción era conseguir que la CEV, fuerte y clara opositora desde el principio, seria, y respetada a nivel nacional e internacional, instara, en plan pastoral, a los católicos y a la ciudadanía en general, al deber moral y obligación cívica que tienen de cumplir y hacer cumplir la Constitución con los medios que ella misma (la CRBV) tiene: los arts. 333 y 350, entre otros.por supuesto que sin mencionarlos, porque “intelligenti, pauca.
            Una instancia así de ninguna manera se puede criticar diciendo que “los curas no se pueden meter en política”, cosa que es completamente cierta, cuando se refiere a política partidista; pero este no es el caso, pues instar al cumplimiento de la constitución, es un deber y obligación moral; y que tenga consecuencias políticas, es otra cosa, pero es bueno acotar que todos los actos de un ciudadano son siempre “políticos” pues de una manera o de otra, atañen a la “polis”, es decir al Estado. 
            Desgraciadamente esa opción no es posible ahora por la grave enfermedad de Mons. Diego Padrón, presidente de la CEV. Pero en esta eventualidad, tendría el mismo efecto si fuera el cardenal Urosa, arzobispo de Caracas, quien lo hiciera, tipo Carta Pastoral.
              El cardenal Urosa, se ha pronunciado abiertamente contra el sistema imperante, o a través de la CEV, o como arzobispo de Caracas: recuerden sus fuertes declaraciones contra la espuria e ilegítima ANC.
            Recuerden también cómo en la Carta Pastoral del 1º. de mayo de 1957, con motivo del Día de san José Obrero, el entonces arzobispo de Caracas, Mons. Rafael Arias Blanco, le habla fuertemente a la dictadura de Pérez Jiménez, y  defiende el derecho de la Iglesia a intervenir en los asuntos económicos y sociales.
Copio: la multitud de problemas sociales que está viviendo la nación, y sobre los cuales, aunque sea someramente, queremos llamar la atención del Clero y de todos los fieles confiados a nuestro cargo pastoral, porque la Iglesia tiene derecho, un derecho al cual no puede renunciar, a intervenir en la solución del problema social, según las palabras del Sumo Pontífice León XIII en su Encíclica Graves de Communi: «En opinión de algunos, la llamada cuestión social es solamente económica, siendo, por el contrario, certísimo que es principalmente moral y religiosa, y por esto ha de resolverse en conformidad con las leyes de la moral y de la religión». Más tarde el Papa Pío XI, en su Encíclica Quadragesimo Anno, recogía esta doctrina en las siguientes frases: «Tanto el orden social como el económico están sujetos a Nuestro Supremo juicio, pues Dios nos confió el depósito de la verdad y el gravísimo encargo de publicar toda ley moral e interpretarla y aún ungirla oportuna e importunamente».
Esa Carta Pastoral, ha sido considerada decisiva para la caída posterior del dictador.
            En Conclusión: Creemos que en este momento una comunicación así, tipo Carta Pastoral, con la autoridad del Sr. Cardenal, instando a la feligresía y ciudadanos en general,a cumplir la constitución, (vigente todavía pero violada constantemente), con los medios que ella misma manda , podría surtir efecto decisivo para un cambio YA.
            Por supuesto que siempre habrá pesimistas o interesados, que dirán que con eso no se conseguiría nada. Lo único que puedo decirles es que:

                                   “La peor diligencia, es la que no se hace”.

martes, 10 de octubre de 2017

El dilema del voto

             El dilema del voto  por  Leonardo Padrón
            Nunca he dejado de votar. Ni siquiera en los eventos electorales donde sé que mi candidato será derrotado. Ni siquiera cuando el régimen ha diseñado todas las estrategias posibles para neutralizar el voto opositor. Ni siquiera con Tibisay Lucena presidiendo el CNE, aviesa e irreversible. Ni siquiera sabiendo que Jorge Rodríguez es su verdadero jefe. No acepto renunciar a mi derecho ciudadano. No me da la gana. No pienso darles el gusto. No me voy a quedar rezongando mi ira solo por las redes sociales. No tolero resignarme. Ni convertirme en silencio. Porque eso es abstenerse. Abstenerse es callarse. Desaparecer. No expresar tu parecer. Es dejar que la dictadura juegue sola y fácil. Es allanarles el camino, dejarles la puerta franca para prolongar el saqueo. No hay mejor guarimba contra el avance de la dictadura que millones de ciudadanos plantados en los centros de votación. Digo, por los que estuvieron en tantos plantones y hoy se sienten decepcionados por el resultado. No hay mejor trancazo que millones de boletas electorales rechazando esa tragedia que ha sido el chavismo en nuestras vidas.
            Yo, como tantos, también me siento defraudado por el desenlace que tuvo la mayor protesta ciudadana que ha habido en contra del régimen durante cuatro meses de este año 2017, con un muy doloroso costo en vidas humanas, gente encarcelada, herida, arruinada o fugitiva. Yo también le critico actitudes, errores y veleidades a la MUD. Yo también exijo mayor temple y menos improvisación. Más estrategia y menos candor. Pero oposición somos todos. Oposición no solo es el cogollo político opositor, no solo es el líder pusilánime o el carismático, no solo es el analista radical o el conservador. Oposición es también el venezolano que este año ya no le alcanza el dinero para inscribir a sus hijos en el colegio y ni siquiera para que en la nevera de su casa haya cierta dignidad. Oposición son las mujeres que deben parir a sus hijos en la sala de espera de un hospital público.     Oposición es todo aquel que ha tenido que enterrar a un familiar por culpa del reinado del hampa. Oposición es todo venezolano sumido en la perplejidad y la depresión al ver en lo que nos hemos convertido. Oposición es el país en ruinas.
            Por eso no creo que hayamos perdido la calle definitivamente, porque salir a votar es también un acto de calle, el más masivo, el más contundente, y quizás el de mayor eficacia que podamos realizar. Se ha comprobado hasta el hartazgo que en los eventos electorales somos millones, mientras en las marchas somos miles y miles, y en los trancazos, apenas cientos. No hay mayor acto de resistencia pacífica que el voto. Pero vale el punto: aquí ya todos perdimos la ingenuidad. El argumento abstencionista tiene su razón de ser. ¿Para qué votar si luego inhabilitarán a los gobernadores, o les dictarán auto de detención, o los privarán de recursos? Cierto, todo eso puede pasar. Y todo eso solo servirá para remarcar más aún el carácter delictivo del régimen. Prefiero obligarlos a seguir delinquiendo que quedarme inerte en la ventana de mi casa. Muchos dicen que asistir a las regionales es traicionar a los que dejaron su vida en el asfalto de las protestas. Con todo respeto, creo lo contrario: dejar de votar es olvidar a nuestros muertos, a los estudiantes asesinados a quemarropa, a los adolescentes caídos, a tanta historia mínima y terrible que ha ocurrido. Dejar de votar es dejar de seguir luchando. Es claudicar.
            Por eso elijo seguir protestando. Y votar es un acto de protesta. Quizás no se trata -en Miranda, por ejemplo- de votar a favor de Carlos Ocariz, sino en contra de Héctor Rodríguez. ¿Alguien se imagina a semejante personaje, que se jacta de la talla y peso de los niños desnutridos del país, gobernando uno de los mayores bastiones de la oposición? Los cuentos sobre su campaña son sintomáticos. A cada zona rural de Miranda donde aparece, lo acompañan decenas de cajas de CLAP. La clásica estrategia del populismo. Dame tu voto, toma tu CLAP. Si no hay voto, no hay más CLAP. Chantaje, ventajismo, extorsión, manipulación de la pobreza del venezolano. Todo muy bajo, muy vil, muy chavista.
            ¿Se imaginan a ese extraño ente llamado Rafael Lacava, desaforado hasta la ridiculez, gobernando a Carabobo? Verlo alardeando de los recursos que ya tiene para “resolver” los problemas del estado es asombroso, indignante. Y él sentencia su satisfacción concluyendo, con aires de innegable estadista, que está “más contento que niño comiendo moco”. Me cuesta creer que los habitantes del Táchira permitan que Vielma Mora repita como gobernador, luego de haber demostrado su voracidad represiva y su talento para los negocios turbios de frontera. O que en Anzoátegui sus ciudadanos consientan que la abstención le tienda una alfombra roja nuevamente a Aristóbulo Istúriz, cuya nulidad como gobernante es proverbial.
            No caigamos en una nueva trampa del régimen. No olvidemos que la dictadura hubiera preferido no ir a ninguna elección. Ni regional, ni municipal, y mucho menos nacional. Toda dictadura, por definición, evita las elecciones. Las masivas protestas de calle y la enorme presión internacional desembocaron, por ahora, en al menos un logro a nuestro favor. El régimen tuvo que mostrarle al mundo algún gesto de talante democrático. Y he allí las elecciones regionales. Muy a su pesar. Las adelantaron para intentar rentabilizar la resaca opositora, la inmensa frustración, las ganas de ya no más. Así, a pesar de ellos mismos, ahí están las elecciones de gobernadores. Uno de los tantos derechos que hemos reclamado en estos tiempos. Y por eso el CNE elimina centros de votación, por eso no acepta las sustituciones que reclama la Unidad en el tarjetón electoral, por eso vuelven a hablar de conspiraciones. No quieren elecciones. Azuzan nuestra rabia, procuran nuestra confusión, alientan la epidemia de la abstención.
            Yo, como millones de venezolanos, he madrugado en colas infinitas, he marchado incontables veces, he tragado humo, he corrido esquivando perdigones, he firmado cuanta planilla se me atravesaba, he escrito artículos, crónicas y tuits denunciando los atropellos, las vejaciones, los asesinatos. He colaborado en campañas por el voto, por la democracia, por un nuevo gobierno, por una nueva oportunidad para el país. Y seguiré insistiendo. Votar es una nueva posibilidad de expresar mi rechazo a la dictadura. Algunos leerán estas líneas y me llamarán colaboracionista. Ya lo han hecho decenas de veces. Un insulto extraño, la verdad. Porque, en rigor, si yo no voto, con quien colaboro, y mucho, es con Nicolás Maduro. ¿Y vamos a colaborar con el ser humano que más daño le ha hecho al país, después de Hugo Chávez?
            Dicen que si voto legitimo al régimen. ¿De verdad? ¿No lo legitima más la ausencia nuestra y el triunfo de sus partidarios? Si el 15 de octubre los demócratas no expresamos nuestro hartazgo y solo votan los chavistas, los enchufados, los que serán intimidados o chantajeados con quitarles su casa de la Misión Vivienda o su bolsa de comida, entonces el inmenso concierto de países que hoy condena a Nicolás Maduro recibirá un mensaje equivocado. Si el chavismo gana la mayoría de las gobernaciones el domingo 15 de octubre del 2017, le estaremos diciendo al resto del planeta que eso es lo que queremos: más dictadura. Hasta el fin de los tiempos.

            ¿Razones para votar? Todas. Para rechazar la hambruna que estremece a nuestro país. Para insistir en que somos estructuralmente demócratas. Votar por la libertad de nuestros presos políticos. Por los miles de venezolanos asesinados a manos del régimen. Por la repulsión natural que producen las dictaduras criminales. Para repetirles que cada vez son menos. Para que el mundo siga entendiendo el pedimento del país mayoritario. Para condenar el saqueo, la estafa y la monumental corrupción. Porque hay que hacerlo mientras exista la posibilidad. Porque el voto es la voz de todos. Porque el silencio es darle la espalda al país. Porque luego entonces vendrá la elección definitiva. La de un nuevo presidente. La que los termine de expulsar del poder. Votar para volver a existir como país.     Es un paso más. No podemos renunciar a darlo. El voto, axiomáticamente, es nuestro derecho democrático y nuestro deber ciudadano.

lunes, 9 de octubre de 2017

LA FRUSTRACIÓN COLECTIVA

                       Por parecerme de interés pongo a continuación estas largas pero interesantes consideraciones,de un gran amigo:el Dr. Carlos Rasquin, psiquiatra y psicoanalista, a mi juicio, lo mejor entre los mejores. Me gustaría que leyeran con especial interés el último párrafo, y que dentro de sus posibilidades, rueguen, presionen, insistan para obtener, YA, una especie de mea culpa de los citados, que ayudaría a evitar la abstención,última esperanza de la tiranía. Por eso está desesperada buscando afanosamente la abstención. con trampas, amenazas, premios a abstencionistas, etc.
                       He aquí el texto:
                     Amigos y compañeros. Comparto mis pensamientos y sobre todo mi visión de los sentimientos que nos embargan, como una contribución a la elaboración y procesamiento de este difícil momento de crisis, frustración y derrota, como un paso necesario para proseguir la lucha contra la dictadura y caos. Abrazos. Carlos Rasquin
                                            LA FRUSTRACIÓN COLECTIVA
                    Lo primero que hay que hacer es llamar a las cosas por su nombre. Si se intenta hablar de lo que nos ocurre, es importante comenzar por centrar el enorme sentimiento de frustración colectiva que nos embarga, después de esta ardua jornada de luchas de calle y más, a la que nos entregamos desde Abril. A pesar de que el acontecer social no tiene pausa, considero que el evento principal que nos ocupa hoy día, a toda la comunidad, es un profundo sentimiento de pesar, por la frustración que ha significado la brutal represión al reclamo de cambio y la imposición del fraude y burla de una asamblea constituyente. Eso nos coloca en un momento de derrota.
                    Venimos de un año 2014 convulso y confuso, con divisiones y dispersiones, atropellos y represión. Pasamos al más pensado y tenaz año 2015, donde se recobró la Unidad y se conquistó por amplia mayoría, la Asamblea Nacional el 6D. El año 2016 se prosiguió luchando por la salida de Maduro con el referendo revocatorio, que fue radicalmente impedido por el régimen. 
                  Luego vino la farsa de cinco meses de un estéril diálogo hasta que el Ejecutivo, por vía del el ilegal Tribunal Supremo de Justicia, pretendió, por decreto, anular a la Asamblea Nacional electa por 14 millones de venezolanos. La Fiscal General reaccionó declarando improcedente esa acción…y un torrente de ciudadanos se lanzó a las calles, en defensa de la AN y reclamando los cuatro puntos que llevo a la mesa de diálogo.
                  Durante cuatro intensos meses se mantuvo el calor y fragor de la protesta en las principales regiones y ciudades del país. Ciudadanos de todas las edades y estratos sociales, con dirigentes políticos y valientes jóvenes en la vanguardia, hicieron saber al régimen, al país y al mundo, el decidido rechazo al estado de caos económico y las miserias en comida, salud, trabajo y derechos civiles que genera el desgobierno y dictadura imperante. El climax de esta vigorosa protesta fue la exitosa Consulta Popular del 16 de Julio. Una inédita jornada electoral organizada por la sociedad civil, caracterizada por el orden y entusiasta participación de siete millones y medio de ciudadanos rechazando la ANC, pidiendo una posición constitucional a las FFAA y reclamando unas prontas elecciones generales.
                 La respuesta del régimen a esta colosal movilización de la ciudadanía fue la imposición grosera y fraudulenta de la ANC y la brutal represión a las marchas en todas las calles, a dirigentes y a medios, que genero cientos de heridos y detenidos, una feroz censura mediática y un doloroso monto de más de ciento treinta jóvenes asesinados, hasta sofocar la protesta, por la aberrante actuación de las fuerzas armadas y policiales.
                 Algunos acusan a la MUD y a dirigentes, de falta de entereza, coraje y resultar condescendientes con el régimen. Puede que haya habido debilidad, inconsistencias como equipo, cansancio y hasta temor. Pero de lo que no hay ninguna duda, es de la determinación del gobierno a sofocar la robusta protesta nacional, a cualquier costo. Un costo muy alto para la gente, que ha debido retirarse a sus casas, cargada de atropellos, de heridas, de familiares presos y matados por policías y militares enloquecidos….y con un grave sentimiento de frustración y la sensación de inutilidad de todo ese gigantesco y mancomunado esfuerzo de la sociedad civil de prácticamente todo el país, en acción e ilusión de cambio.
              La realidad anímica colectiva después de la imposición, a fuerza de sangre y fuego, de la ANC el 30 de Julio, es la de estar en un país fallido, inviable y condenado a una dictadura abocada a la represión, la miseria y la corrupción de una banda gobernante.
                Al día siguiente el gobierno anuncia la elección de gobernadores. La dirigencia democrática plantea que hay que afrontar y concurrir a ese reto. Pero todo y todos estamos golpeados. Aunque nos levantemos y nos sacudamos un poco el polvo de la derrota y el dolor, estamos heridos, afligidos y un poco o mucho, descreídos de la viabilidad de nuestra lucha. Es sobre todo una cuestión de sentimientos, esa fibra del ser y del alma, que hace y pesa tanto.
               Las convicciones, la lógica política, los números estadísticos y el sentido de necesidad, mueve a seguir y apuntar a la libertad y la democracia. Pero el país y la realidad es un tejido complejo. En los hechos, es de alta peligrosidad salir a la calle a protestar. Por otro lado, la consumación de la ilegal y bizarra ANC ha sido como la señal de ¡partida!, para una multitud de familiares, amigos y gentes, que se van de un país donde ya no se ve ese mínimo de expectativa de cosas buenas que te pueden ocurrir.                   Por el contrario, el régimen se muestra decidido a sofocar, no solo la disidencia y protesta, sino a cualquier emprendimiento de proyecto alguno, mientras lo existente se sigue derrumbando.
            Es como la confirmación de la cubanización. No se ven muchos agentes y funcionaros de Cuba, sino el escenario asfixiante y miserable que imponen desde allá. Una pesadilla despiertos, de carne y hueso. Más hueso que carne.
            Algunos al leerme pueden reaccionar acusándome de pesimista, derrotista y que propicio el desaliento y la pasividad. No es y no creo que será el caso. Es que como psicoanalista comprendo que el ser humano debe ver sus verdades, sobre todo cuando estas son arduos reveses, fracasos y pérdidas… y el dolor presente e inherente a coyunturas como las que padecemos. Nos ha tocado un trayecto de sudor, lágrimas, sangre y derrota. Ese dolor no se puede minimizar ni dejar de lado.                            Reconocer el dolor permite su alivio y conduce a alternativas. El dolor enseña y su aceptación anima a la recuperación. Esto es cierto, tanto para el dolor personal como para el dolor social. En ambos casos, escuchar el dolor ayuda a captar equivocaciones o debilidades….y elaborar reparaciones. Y hay que ser balanceados. No podemos convertir este momento de derrota en un escenario de inculpaciones.      
            Hay que ver con realismo el poder de las garras del enemigo y en paralelo, advertir las fallas de acá, revisarlas y superarlas en equipo.
            No podemos arrancar a la lucha por las gobernaciones o la salida de la dictadura, como quien reenciende la locomotora.
            La mejor manera de alentar a la gente a votar y seguir, es a partir del reconocimiento del gran pesar, rabia y frustración que nos embarga en este momento de derrota. Hacerlo y decirlo sería la palabra sanadora para dar oportunidad para avanzar a reconstruirnos en la convivencia, creatividad y crecimiento de la democracia.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Arrodillarse los jugadores...¿es una falta?


                Transcribo a continuación la carta enviada por mí a el NuevoHerald de Miami y publicada en la edición del 4/oct./2017 en  Perspectiva,pág. 2B.


               Al leer hoy, 2 de octubre, el artículo La bandera, el himno y los futbolistas, de Armando González en la pág.3B de TrasfondoPerspectiva  de el Nuevo Herald, decidí escribir estas consideraciones, resumen de unas ideas que tengo desde que empezaron las llamadas “protestas”, por parte de jugadores de diversos deportes, al no permanecer de pie mientras se le rinde honores a la bandera de los Estados Unidos y a la que el himno nacional celebra.
                Y lo primero que debe decir es que nunca pensé que el arrodillarse, en vez de permanecer parados, con la mano derecha en el pecho, se considerara una protesta irreverente o despreciativa hacia los símbolos patrios norteamericanos, sino todo lo contrario.
                Me explico: Yo creía más bien que era una manera de pedir perdón a lo que representan tanto bandera como himno (o sea los EE.UU. y su gobierno), a)  por maltratos y discriminación infligidos a afrodescendientes por parte de policías; y b) por no castigar a los oficiales infractores,  de manera proporcionada, por ese maltrato y violación de los DD.HH de los agraviados.
                Yo no soy norteamericano, sino venezolano; un viejo de 90 años; y no soy analista político, ni sociólogo, sino Humanista, lingüista y católico. Y como lingüista interpreté semíóticamente, la actitud y comportamiento de los jugadores, como eso: una protesta, respetuosa y patriótica, ante los símbolos más representativos, añadiendo una especie de solicitud de perdón para quienes, por acción u omisión, cometieron esa falta contra los afrodescendientes.
                A esta interpretación se suma lo que deduzco como cristiano católico: el arrodillarse para nosotros es una manifestación de respeto y de pedir perdón; y esa costumbre se ha generalizado, de modo que es también significativo entre ateos, no creyentes o lo que sean.
                Y pongo este ejemplo: Polonia fue borrada del mapa y desapareció como nación en 1785, cuando se la repartieron, Prusia(después Alemania) y Rusia; de modo que perdió territorio, himno y bandera. Y estuvo así hasta que luego de la I Guerra Mundial, después de haber perdido la guerra los dos países usurpadores (Rusia en 1917 y Alemania en 1918), recuperó Polonia su existencia,territorios, independencia, unión y símbolos,en el tratado de Versalles (1919) que oficializó el fin de la guerra. Entonces, en la catedral de Cracovia, se cantó un TE DEUM, himno religioso católico, de alegría, justicia y respeto, durante el cual los fieles estuvieron arrodillados: la máxima señal de respeto. Y lo más significativo para lo que estoy tratando, es que en el altar mayor de la catedral… ESTABA PUESTA LA BANDERA DE POLONIA.

                Eso solo es mi opinión
                                                                                                    Germán Flores Hernández

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