jueves, 5 de julio de 2012

Lecturas escatofágicas en la AN


                Este 5 de julio pasará a la historia, en primer lugar porque será el último (¡por fin!) de tantas vergüenzas pasadas ante el mundo, por culpa de un gobierno desvergonzado, corrupto, cobarde, tramposo, cruel, machista, ineficaz, traidor, vendepatria  (en el verdadero sentido de la palabra de vender a la Patria, representada en sus valores materiales: territorio, petróleo, etc. a poderes extranjeros) etc. etc., así como por romper todos los cursilómetros y malgustómetros, además de ser causante de infartos y subidas de tensión a lingüistas y académicos por  la espantosa y vergonzosa lectura en la  AN con motivo del 5 de julio, de parte de un diputado (Acta de la Independencia) y de un ministro en su Discurso de Orden (¿?). Trataré de comentar brevemente lo anterior, según la promesa hecha a mis alumn@s virtuales.
                En castellano se usan en Zoología , provenientes del griego, las lexías coprofagia (que significa: acción de comer excrementos) y coprófago(a), que significa: animal que se alimenta de excrementos. Paralelamente a estas expresiones existen, igualmente provenientes del griego, las lexías escatofagia y escatófago(a),pero referidas a personas: escatofagia con el significado de comer heces (vulgo mierda), y escatófago (a) que significa el que come heces (vulgo el comemierda cubano). Por analogía paronímica se le puede decir escatófago  , lingüísticamente hablando, a alguien, que se come las “eses” hablando o en un discurso.
                Por eso, y sólo por eso, yo creo que los venezolanos (o los nacidos en Venezuela, con cédula de venezolanos, pero, según Chávez, “no venezolanos”), pasamos una gran vergüenza ante el mundo civilizado (representado en el hemiciclo por el Cuerpo Diplomático, acreditado ante el gobierno de Venezuela), por la escatofagia del diputado lector del Acta de la Independencia, cuando  el diputado se comió, al leer el Acta, no menos de 24 “eses” en su malhadada lectura, que de haberla hecho como examen en una clase normal de castellano, hubiera sacado la nota mínima de 10 puntos (sobre veinte); entre otros ejemplos:* se oia un nos como un no, *la Caracas que salió en la lectura se oyó claramente Caraca (semióticamente lo  percibí como una “señal” clara del desprecio a la capital, expresada por este gobierno en sus actos y obras hacia nuestra pobre pero querida  capital); *independiente en lugar de independientes, *Representante en lugar de Representantes*, Divino y celestiales auxilio en lugar de *Divinos y celestiales auxilios, *San Carlo en vez de San Carlos, Achagua en lugar de Achaguas, etc. Si a eso se junta la mala entonación (el lector bajaba el tono en las comas, no respetaba la pausa ni la bajada de tono en los punto y coma; pronunció un sino como un si no; el "que de hasta que la necesidad"… la pronunció "hasta qué la necesidad", etc.); para colmo se comía, además de las eses,  sílabas enteras.
Ø    Sé que algunos, sobre todo pisatarios de la Granja Ladera que disfrutan su mamandurria, podrán decir que lo anterior son detalles. Pero Albert Einstein decía que “Dios está en los detalles: imagínense nada más, que  al entrar los invitados al baile en   el gran salón de un palacio, hubiera una  cucaracha muerta…, ese sólo detalle empañaría la fiesta y la podría convertir en un fracaso. Por otra parte, como  sé que alguien podría poner en duda  lo anterior lo invito a que oiga la grabación, con el texto del Acta en la mano, sobre todo hacia el final, para que vea que todo lo que digo es verdad: yo tenía a la mano un facsímil del original y puedo dar fe, pues desde que comencé a darme cuenta del dasaguisado, me puse a contar los errores.
                En cuanto a la desventurada lectura del discurso de orden del ministro  (lo cual  pongo en minúscula a pesar del Mayúsculo error cometido en su redacción y posterior lectura) no pudo ser más desafortunada como continuación de la lectura del Acta. Empezando porque en la presentación biográfica del ministro, el presentador, presidente de la AN se comportó como un perfecto escatófago al comerse varias eses, entre ellas la más importante al comienzo de sus palabras: la ese de Caracas. La lectura del discurso fue otra manifestación de ignorancia y desprecio al idioma; pero un análisis detallado y de lo le siguió, o sea,   el discurso monódico de Chávez, así como del desorden, mal gusto e insulto al folclore venezolano vistos en el desfile, habrá oportunidad de hablar después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario