lunes, 24 de julio de 2017

La Fundación de Caracas

Este escrito fue enviado a Cartas de El Nacional el 2005, pero nunca fue publicado,
tal vez por lo largo. Copiado luego el  19-en- 2009 a propósito del  artículo ”Eso viene
de Caracas” de  Francisco Javier Pérez     (El Nacional: 19-en.2009 pág 2. Escenas.
Lo publico de nuevo, como un sencillo homenaje a nuestra querida Caracas,
que mañana, 25 de julio, cumple 450 años de fundada. Esto sería motivo, para
cualquier gobierno medianamente culto y patriota,  de una  gran conmemoración,
pero no podemos, ni siquiera  pensar,  que los  traidores, hunos-vándalos que nos tiranizan,
tengan alguna consideración con la ciudad que, con toda razón, los aborrece.

Ante la declaración de la Alcaldía Metropolitana acerca de evaluar “la posibilidad de
cambiar el día de la conmemoración del aniversario de la ciudad (de Caracas), como aparece en la
página B/16 de El Nacional del 20 de julio de 2005,  sobre la base de un estudio que señala que
Caracas no fue fundada el 25 de julio de 1567 ”, me parecieron pertinentes las siguientes
consideraciones, como caraqueño viejo y viejo caraqueño que, aunque completamente
desconocido, sí tengo velas en ese “entierro” del nombre  tradicional  de la ciudad.
La tradición tiene un muy alto valor para todas las culturas y por supuesto, como base
de la historia, es anterior a ella, la antecede (y a veces la sustituye) hasta que ella
(la historia) científica y fehacientemente corrobora o corrige lo que la tradición sostiene.
Incluso a veces, después de rectificada por la historia, la tradición permanece.
Hay varios hechos  que  pueden demostrar lo anterior:
1º) Los romanos inventaron celebrar el 21 de abril como día de la fundación de Roma;
la tradición ha venido trasmitiendo por siglos que Roma fue fundada el año 753 a.de C.
Si tomamos en cuenta que eso es una suposición (o aproximación  histórica) se ve claro que
 lo importante para los romanos no es el día o el año, sino el símbolo
que posteriormente ratificó la tradición.
2º) Toda persona medianamente culta sabe que el 25 de Diciembre no es la verdadera
fecha del nacimiento de Cristo. Pero se tomó ese día, y así lo ha mantenido la tradición
hasta hoy, por razones religiosas y sociales, que precisamente por sabidas no viene al caso
repetir. Y parece muy improbable, por no decir imposible, que alguien se atreva
 (y tengaéxito) a cambiar la fecha, si algún historiador llegase a descubrir
la verdadera fecha del nacimiento de Cristo.
3º) Incluso el año del nacimiento de Cristo fue mal calculado por el monje escita
Dionisio el Exiguo (o Menor) en el año 525, al afirmar  que Cristo nació el año 753 de
la fundación Roma, cuando en realidad, según cálculos históricos más exactos, el nacimiento
ocurrió seis años antes: el 747 a.U.c.
(anno Urbe condita o sea “desde la fundación de la Ciudad de Roma)
Como nuestra tradición cultural ha venido fechando los años desde el nacimiento
de Cristo, estaríamos entonces en el año 1999 y no en el 2005; sin embargo a nadie se le ha
ocurrido hacer el cambio, sino aceptar convencionalmente la fecha que la tradición
señala, a sabiendas de que estaba errada la fecha calculada por el monje escita.
Hay más ejemplos que se podrían señalar, así como otros de imposiciones que no
tuvieron arraigo por ir contra la tradición. Uno de los mejores puede ser el cambio del
calendario en la Revolución francesa que duró menos de 10 años.
Lo que tienen de común los ejemplos anteriores es que la tradición a veces
se impone a la historia, no porque ésta no tenga importancia (que por supuesto la
tiene y mucha) sino que como el hombre es un “animal simbólico”, si hay duda se
queda con la tradición. Por lo tanto, mientras no haya seguridad histórica
científicamente inobjetable, no de que Caracas no fue fundada el día y año en que
tradicionalmente se celebra, sino que fue fundada otro día y otro año, el día de
Caracas seguirá siendo el 25 de julio; es decir la tradición debe seguirse hasta
que la historia lo ratifique o demuestre otra cosa. Y entonces podríamos empezar
a discutir si se cambia o no el día de la celebración; discusión que sería inútil ya
que no se puede luchar contra la tradición.
           Para finalizar, acoto lo que he oído acerca de que algunos malintencionados
           suponen que la pretensión del Alcalde Metropolitano va unida a un cambio del nombre
           de la ciudad, lo cual obedecería a intereses políticos más que históricos, ya que
           el llamado proceso quiere seguir el consejo bíblico de entrar en posesión de las cosas
           cambiando nombres (lo que ya hicieron cambiando desde el nombre del país hasta
           el de todas las instituciones), y en este caso también eliminando símbolos.

           Pero aunque le pongan a Caracas el nombre de Santiago de León
           Bolivariano de Caracas, para todo caraqueño (y venezolano) bien nacido,
           Caracas  seguirá siendo Caracas  y su aniversario el 25 de julio.

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